La albahaca (Ocimum basilicum) es una hierba aromática anual o perenne de vida corta muy apreciada en la cocina y la huerta mediterránea. Se distingue por sus hojas ovaladas, lustrosas y de un verde brillante, que desprenden una fragancia intensa y fresca al rozarlas. Su porte es compacto y ramificado, alcanzando entre 30 y 60 centímetros de altura en condiciones óptimas.
Es una planta de crecimiento rápido que necesita sol directo y temperaturas templadas para prosperar con vigor. Si se cultiva en interiores, exige una ventana muy luminosa con varias horas de sol al día; en exteriores agradece la protección frente a corrientes de aire frío. Durante el verano produce pequeñas espigas de flores blancas o violáceas que conviene despuntar para prolongar la producción de hojas tiernas.
Para mantenerla sana, la clave reside en el equilibrio hídrico: sus hojas delgadas pierden agua con rapidez, pero sus raíces no toleran el encharcamiento prolongado. Cosechar regularmente los brotes superiores estimula un crecimiento frondoso y compacto, evitando que la mata se vuelva leñosa antes de tiempo.
¿Sabías que…?En la antigua Grecia se la consideraba una hierba noble, y su nombre botánico proviene del término griego basileus, que significa rey.
Cuidados
- Riego
- Riega de manera frecuente pero moderada, manteniendo el sustrato apenas húmedo sin encharcar. En verano suele necesitar agua cada uno o dos días, mientras que el resto del año basta con regar cuando la superficie de la tierra comience a secarse.
- Luz
- Requiere al menos cinco o seis horas de sol directo al día para desarrollar todo su aroma y crecer compacta. En climas de veranos abrasadores, agradece una ligera sombra durante las horas centrales de la tarde.
- Temperatura
- Crece de forma óptima entre 18 °C y 26 °C, siendo extremadamente sensible al frío. No tolera las heladas y frena su desarrollo si la temperatura desciende por debajo de los 10 °C.
- Sustrato
- Utiliza un sustrato ligero, fértil y con excelente drenaje, enriquecido con materia orgánica como humus de lombriz o compost.
- Abono
- Aplica fertilizante orgánico líquido cada dos o tres semanas durante la primavera y el verano, evitando excesos de nitrógeno que reduzcan la intensidad de su aroma.
- Poda
- Despunta con frecuencia los brotes apicales y corta los tallos florales en cuanto asomen para incentivar el follaje y evitar que las hojas amarguen.
- Reproducción
- Se multiplica con gran facilidad sembrando semillas a principios de primavera en un semillero cálido. También enraíza en pocos días colocando esquejes de tallo en agua antes de trasplantarlos a tierra.
Albahaca: ¿es tóxica para gatos y perros?
No. Según la ASPCA, no es tóxica para gatos ni perros.
- Gatos
- No tóxica
- Perros
- No tóxica
Fuente: ASPCA Animal Poison Control
Problemas frecuentes
- Mildiu
- Pudrición de raíz
- Falta de riego
- Daños por frío
- Pulgón
Preguntas frecuentes
¿Por qué se marchitan o caen las hojas de mi albahaca repentinamente?
La causa más común es la falta de agua, ya que la albahaca muestra una caída drástica de las hojas apenas se seca el sustrato. También puede deberse a un golpe de frío o corrientes repentinas de aire.
¿Se deben cortar las flores de la albahaca?
Sí, es muy recomendable retirar los capullos florales apenas se formen. De este modo, la planta concentra su energía en producir más hojas aromáticas y se evita que el follaje adquiera un sabor amargo.
¿Por qué amarillean las hojas de la albahaca?
Suele indicar un exceso de riego con asfixia radicular, un drenaje deficiente o bien falta de luz solar directa. Revisa la humedad en el fondo de la maceta y trasládala a un rincón más soleado y ventilado.
¿Puede sobrevivir la albahaca durante el invierno?
Al ser cultivada habitualmente como anual y no tolerar las heladas, suele morir con la llegada de las bajas temperaturas. Si vives en un clima frío, puedes prolongar su vida ubicándola en interior cerca de una ventana muy soleada, aunque su vigor irá decayendo.
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