
¿Qué es?
La planta presenta una infestación severa de pulgón verde (Macrosiphum rosae). Estos insectos succionadores de savia se concentran en tejidos tiernos, como brotes y capullos, causando deformaciones y debilidad general. Se identifican como protuberancias verdes o rosadas en el tallo. Su proliferación se ve favorecida por temperaturas suaves y exceso de nitrógeno, que genera brotes suculentos. Además, excretan una melaza pegajosa que puede derivar en la aparición del hongo negrilla.
Plan de tratamiento
Inmediato
Eliminación mecánica
Limpiar los brotes con un chorro de agua a presión suave o un paño para reducir la población de pulgones.
1-3 días
Aplicación de jabón potásico
Pulverizar toda la planta con una solución de jabón potásico al 2%, insistiendo en el envés de las hojas.
1 semana
Tratamiento con aceite de Neem
Aplicar aceite de Neem tras el jabón potásico para actuar como insecticida sistémico y preventivo.
1 semana
Poda de saneamiento
Cortar las ramas con flores secas y brotes extremadamente dañados para favorecer la recuperación.
Prevención
Control de hormigas
Revisar si hay hormigas en la base, ya que estas protegen a los pulgones de sus depredadores naturales.
2-4 semanas
Monitoreo semanal
Inspeccionar los nuevos brotes cada 7 días para detectar cualquier reaparición de la plaga.
Cuidados durante la recuperación
- Riego
- 2 a 3 veces por semana, manteniendo el sustrato húmedo sin encharcar.
- Luz
- Sol directo, mínimo 6 a 8 horas diarias.
- Temperatura
- Ideal entre 15°C y 25°C; tolera heladas moderadas.
- Sustrato
- Rico en materia orgánica, profundo y con excelente drenaje.
- Abono
- Fertilizante específico para rosales cada 15 días en primavera y verano.
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