
Flor de Pascua (Euphorbia pulcherrima)
La planta no padece una infección por patógenos, sino un trastorno fisiológico llamado etiolación provocado por condiciones ambientales inadecuadas. La falta de luz solar suficiente hace que los tallos crezcan excesivamente largos y débiles en un intento de alcanzar la luz, mientras que el calor seco del radiador cercano provoca la caída de las hojas inferiores. Este conjunto de factores debilita la estructura de la planta, dejándola escasa de follaje y con un aspecto desgarbado.
Alejar la planta del radiador para evitar que el aire seco y el calor excesivo sigan estresando el follaje.
Colocar en una estancia con mucha claridad, cerca de una ventana pero protegida por una cortina fina del sol directo.
Recortar los tallos más largos y desnudos unos centímetros por encima de un nudo para estimular la ramificación baja.
Colocar la maceta sobre un plato con piedras y agua, asegurándose de que el fondo de la maceta no toque el agua.
Comprobar la humedad del sustrato con el dedo antes de regar para evitar pudrición radicular en los tallos etiolados.
Moderado, 2 veces/semana, dejando secar sustrato entre riegos.
Abundante luz indirecta; evitar sol directo intenso.
Entre 15°C y 22°C; evitar cambios bruscos y calor directo.
Mezcla universal con buen drenaje, turba y perlita.
Fertilizante líquido equilibrado cada 15 días en primavera y verano.